La enfermedad del Alzheimer es un desafío emocional y físico abrumador tanto para quienes la padecen como para sus seres queridos. La pérdida gradual de la memoria y las habilidades cognitivas pueden generar un duelo por sentir que la persona que la padece no es la misma que antes.

Vivir la experiencia del Alzheimer en un familiar es un viaje lleno de altibajos emocionales. A menudo, se siente una profunda tristeza al presenciar cómo los recuerdos y la identidad de un ser querido se desvanecen lentamente. A medida que la enfermedad avanza, se pueden experimentar momentos de impotencia y frustración al lidiar con los cambios en el comportamiento y la comunicación.

Sin embargo, también hay momentos de amor y conexión profundos cuando se encuentra la forma de conectarse a nivel emocional, incluso cuando las palabras y los recuerdos se desvanecen. Este proceso es un recordatorio constante de la importancia de valorar cada momento juntos y de la resiliencia del espíritu humano en medio de la adversidad.

¿Qué podemos hacer cómo familiar de una persona que padece Alzheimer? ¿Y cómo gerocultor?
  • Empatía: lo primero, ser lo más empático posible entendiendo el trasfondo de la enfermedad. Para el familiar es difícil, pero para la persona que lo está padeciendo; tampoco es fácil sentir que no recuerdas personas o momentos importantes. Añadiendo una absoluta desorientación y angustia posterior por no comprender qué sucede o porque no recuerda.
  • Actividades significativas: realizar actividades que ayuden tanto a prevenir como luego a estabilizar la situación de la enfermedad es de suma importancia. Por ejemplo, hacer sesiones de reminiscencia hablando sobre temas que a ellos les hagan transportarse a sus recuerdos o a una época de sus vidas que aún están intactos en los recuerdos. También, mostrar imágenes o poner músicas que solían escuchar les ayuda para conectar de nuevo con su esencia. Es importante ser conscientes de que es doloroso no recordar y que emocionalmente es un golpe muy duro.
  • Celebrar los momentos especiales: a medida que la enfermedad del Alzheimer avanza, los recuerdos pueden desvanecerse, pero los momentos especiales aún pueden surgir. Celebre los pequeños logros y los momentos de conexión emocional con su ser querido. Estos momentos pueden ser una fuente de alegría en medio de la adversidad.

La enfermedad del Alzheimer es una carga emocional para los familiares y cuidadores, pero con el apoyo adecuado y las estrategias de afrontamiento adecuadas, es posible sobrellevar el duelo de manera saludable. La clave es educarse, buscar apoyo, cuidar de uno mismo y celebrar los momentos especiales en la vida de la persona afectada.