Los talleres en los centros geriátricos surgen de la necesidad de ofrecer actividades que formaban parte de la vida diaria de los residentes antes de su ingreso en dichos centros y, por lo tanto, están relacionados con sus gustos e intereses.

Los talleres de cocina son de los más demandados en las residencias de ancianos, al desarrollarse en un ambiente lúdico y estimulante.

Entre sus objetivos hay que destacar que:

  • Fomentan la comunicación y la relación entre los miembros del grupo.
  • Estimulan diferentes áreas (psicomotricidad, planificación y ejecución de tareas, memoria, creatividad…) a través de las Actividades de la Vida Diaria.
  • Aumentan la solidaridad entre las personas mayores, mediante la elaboración de recetas que comparten entre todos.
  • Mejoran la autoestima de los residentes, ya que se convierten en protagonistas.

En un primer momento, se realizan recetas muy sencillas (macedonias, bizcochos de yogurt, de chocolate, de manzana…), pero paulatinamente se elaboran recetas más complicadas.

Como paso previo a la realización del taller, se solicita a la cocina del centro los ingredientes necesarios y, los residentes, con el asesoramiento de los monitores, van realizando los pasos necesarios para elaborar la receta elegida.

Acabada la preparación, se escribe la receta, se recortan fotos o dibujos de los ingredientes utilizados, se elabora un recetario y se degusta el plato realizado entre todos los residentes.

Las familias se sorprenden de las actividades que son capaces de realizar sus padres/madres, siendo una actividad muy valorada y que tiene muy buena acogida en todos los centros geriátricos donde se ha implantado de manera habitual.